Primero, los Datos Freak:

· ¿Sabía usted que si se prostituye todas las noches del mes por $9000 pesos (considerando que su estado físico sea bueno), y vive solo, pertenece al mismo quintil socioeconómico que don Sebastián Piñera?
· ¿Sabía usted que el 20% de la población Chilena vive con $36.000 (US$60) mensuales per cápita? Considere que eso contempla más menos $1200 pesos al día. Para educarse, pagar la comida, y el transporte. El gobierno se comprometió a darles 100% de crédito si quedaban en una universidad estatal. Negocio redondo; obviamente, no quedaron.
· ¿Sabía usted que mi madre, profesora, pertenece al mismo quintil de los Luksic, y por lo mismo, tiene la misma prioridad que ellos en acceder a beneficios arancelarios? ¿Sabía usted que la fortuna de los Luksic asciende a $2.040.000.000.000?
· Siguiendo con mis amigos co-quintilares los Luksic, ¿sabía usted que si repartiesen su fortuna en el quintil más pobre, le toca a cada uno unos siete millones de pesos aproximadamente? No por familia. A cada persona. O sea que si lo dan a todos los chilenos nos toca cada uno, veamos, Un millón cuatrocientas lucas. Piense en cada persona que vio a hoy en la calle. Muchas (siempre y cuando ud. tenga una vida y haya salido a la calle). Cada una de ellas podría llevar eso en sus bolsillos, de lo más natural.
· ¿Sabía usted que si gana $80.000 pesos mensuales, no tiene derecho a crédito universitario solidario, si no sólo a crédito parcial junaeb? Es decir, podría perfectamente pagarse Medicina, $311.200 pesos mensuales. De hecho, sólo pueden optar a beneficios estatales aquellos que pertenezcan a los 3 primeros quintiles, es decir, que ganen menos de $110.000 pesos mensuales. ¿Usted cree que se puede?
· ¿Sabe usted que los percentiles 5, 8, 10, 13, 15, 17, 19, 20, 22, 24, 26, 28, 29, 31, 33, 35, y otros algunos más que me da amplia paja nombrar, simplemente no existen?

Formo parte, promediando, del 1,5% de la población. 1% en Castellano y Ciencias Naturales, 2% en Matemáticas e Historia. Vil orgullo de los percentiles. O sea, el 98,5% de los pelotas que dieron la famosa prueba, rindieron menos que yo. O sea, el 98,5% de los pelotas aprendió menos que yo. Pero igual, yo no tengo derecho a beca. Ni a Crédito. El arancel de mi carrera más o menos dobla mi ingreso per cápita. Pero no percibo asistencia; debo ser capaz de pagarlo.
Lamentablemente, aquí nos damos cuenta todos cómo se nos metió el dedo en la boca. Hasta el píloro (esfínter final que desemboca al duodeno, en la región no secretora de su estómago que recibe el epíquísimo nombre de Antro Pilórico (vamos, si podría ser una guarida de demonios en Diablo®)). Engañados, puesto que todos, bueno, casi todos, desde nuestros farandulosos dirigentes estudiantiles hacia abajo (mis respetos por ser tan íntegros y meterse de cabeza en algo que si me lo hubiesen contado, no me lo creía), dijimos ¡Ya que chori! cuando se nos dijo ¡100% crédito para los dos primeros quintiles!. Obvio. Incluye a todos aquellos que ganan menos de 70 lucas mensuales. De los de ésos, aquellos que logran ir al colegio, reciben del estado una no muy buena educación... así que claro. No quedaron. No había cómo.
Sistema cerdamente injusto, selecciona a sus alumnos por pruebas de conocimiento y los asiste por clasificación económica. Cosa de ayudar lo menos posible.
El asunto, sin embargo, como ya se ha dicho hasta por los codos, tiene que ver con otra cosa, no con plata becaria. Tiene que ver con plata en educación. Hace unas semanitas me di un festín mentalo-ocular con un cursillo de Aspectos Moleculares y Morfológicos de la Célula Tumoral (¿no que suena potente?). Mentalo porque me tienen usando la sesera al máximo toda la semana, es intensísimo. Ocular porque habían un par de chicas que debieran ser multiclonadas y utilizar sus óvulos de genoma estándar. Pero bueno. La cosa es que me tocaba usar el metro. Y el Transantiago (y no, no son tan bonitos como en la foto. Y sí, todavía quedan miles de amarillas). Y plata. Plata metida allí. Plata metida donde a nadie le sirve. Mucha, mucha plata en hacer llegar el Metro hasta los Dominicos. Ahí donde la gente no tiene auto. Tiene autos. Plata en señalizar, plata en pintar las micritos, plata en que cada una tenga un lector de tarjetas electrónicas. Claro, Santiago se ve más chori. Claro, el metro es estiloso.
Pero los chilenos no aprenden.
Salvo los del Instituto Nacional, el Lastarria, y un par más. ¿Por qué el IN es tan bacán? porque es de Estado. Depende de la U de Chile ¿Y no son todos de estado? No, los otros son municipales. O sea, como todo en Shile, el Estado licita su responsabilidad de dar educación a sus representativos, los municipios. ¿Y cómo lo hacen los municipios? Ya se ve, mal. Licitan a su vez en los colegios subvencionados. ¿Sabían que para apadrinar un colegio subvencionado el único requisito es renta? O sea, claro, parece que también tienes que tener Cuarto Medio rendido. O algo así. Hermoso.
Pero es que no hay plata.
Dicen.
Rendí la prueba de historia (me saqué 724 sin estudiar, gracias mi gran profe Guillermo Johnson). Había no sé qué preguntilla sobre que "la economía intentaba organizar al estado en torno a la permanente falta de recursos que enfrentaban las sociedades humanas". Algo así era. Y me enojé. Gesticulé, blasfemé, etceteré. Eso es educación tergiversada, encegecedora, achicadora de mentes. Porque claro, le preguntas a cualquier estudiante de este país sobre la hambruna en África y te dice que hay sobrepoblación humana.
La cuenca hidrográfica del río Ganges, en India, de ser cultivada por completo, posee en sí misma suficientes recursos para alimentar al total de la población humana.
No me vengan con que no hay comida.
Y no me vengan con que no hay plata. El problema es dónde está la plata.
El problema es que nos hagan a todos estudiar la historia del salitre, el tiempo próspero, la estupidez arancelaria que no dejó riqueza en el país y luego la contracción de la demanda que lo arruinó. El problema es que esté pasando lo mismo con el cobre. ¿Supo usted del hallazgo en China? Principal comprador de cobre a Chile. Acaban de descubrir yacimientos propios.
Amárrense cabros. (Espero haberles hecho pensar)