Y yo que no sé si me puedo pagar la U. O sea, puedo, puedo pedir un crédito Corfo y endeudar a mis descendientes al más puro estilo bíblico, hasta la séptima generación de la séptima generación...
No todo es negro, en todo caso; matriculadoso estoy. Es decir, si todo marcha bien, en siete años podré lucir mi batita blanca inmaculada con mi nombre al que se le antepondrá un mal usado pero siempre lustroso Dr., y en una de ésas hasta podrá oírse la voz melosa que dice Doctor Reculé, dirigirse a pabellón. Doctor Reculé, dirigirse a pabellón. Y podré decir "bisturí" "sudor" "Constantinopla", y todas esas instrucciones freak que dicen los docs cuando operan y están muy concentrados muy serios y muy de ese antiséptico y chori trajecito verde piscina deslucida. Y no, no quiero una cuatro por cuatro, me gustan los sedanes. Y no, no va a ser rubia. Y sí, mis amigotes, esos mismos que ahora postean a veces en este desmejorado bló que ya no informa de nada interesante (ya mejorará...) llamarán a indecorosas horas de la madrugada con la voz tembleque y eso de que tiene fiebre y pintitas, Juan - Ignacio, qué hago, lo llevo a la posta le doy aspirina le hago un sahumerio lo encomiendo a san Cachilupis o a Marmo... por su querubín primerizo. Y si después todo sigue bien saco la Oncología y me dedico a descubrirle la cura al cáncer que es como la piedra filosofal de los días poco filosóficos de hoy pero un poco menos chori porque no vives para siempre y no entiendes los misterios del universo pero un poco más abordable porque no te quemas con azufre y no te queman por hereje (¿Qué diría uno de esos viejos barbones alquimistas de la transmutación actual del plomo en oro? ¿Lo habrán conseguido? ¿Sabía usted de Kekulé, y su tremendoso aporte a la química?). Y si luego todo sigue bien me conquisto el mund... a no eso no. Planes, planes, planes. Me han advertido toda la vida contra ellos. Pero rayos que es divertido hacerlos, ¿no?. Y la verdad... quiero/creo-en/haré que me resulten.