… pa’ los colizas. Textual sale aquello, baño de Medicina hombres segundo cubículo Casa Central PUC. Sí, fifí el insulto, resalta más encima por ser el único; me da para suponer que el infractor hasta se sintió “malo” y “rebelde”, sólo por desearles un poquito de embutido a los colitas que circulan por el mundo. Fifís, mis cabros; fifís, pero telas, ordenaditos, estudiosos, y hasta me eligieron delegado; shi señores, viteh que ahora represento al curso. Les cuento, total si llegaron hasta acá es porque no tienen nada mejor que hacer y simplemente pueden perder su tiempo.

Clase de Bioestadística (sí, tengo ramos que ustedes no esperarían que tuviera… I mean, me tuve que comprar calculadora graficante [¡acuda!] para Cálculo). Se acaba la cosa, ya viene el recreo, aparece un muchacho del centro de alumnos (que se llama Juan – Ignacio, cualquier coincidencia de nombres con personas vivas o muertas es sólo coincidencia y no representa necesariamente la opinión del canal), y dice: -¡¡¡Ya mierda elijan delegado!!!- Yo levanto mi aleta, y alguien por ahí grita: “¡¡¡Juan – Ignacio Rico!!!” (Sé que fuiste tú, Hans). Y entonces el público se para y me ovaciona, y el profe de Anatomía me dice que soy su alumno favorito y… mentira. Entonces me eligen delegado. -¿Quién más?- pregunta Juan Ignacio (el otro), y entonces se ofrece ella, encanto, Magdalena, mi nueva partner en esto de la Delegacía. Algún día se las presentaré. Bueno, mención honrosa para Arturo que va ser delegado académico y va a tener la simplemente imposible tarea de corrernos las pruebas.
Todo flor. Pero comienzan a sentirse golpes. Retumbos. Entra volando una tapa metálica de basurero. Freak. –Madres- la comprensión se hace –Martes 13. Nos van a Mechonear-. Las hordas de los de segundo aporrean puertas, hacen ruido de pogrom. Las chicas sudan. Phillipe está a punto de ponerse a llorar (Phillipe tuvo la poco genial idea de declarar al Mercurio [que miente] que estaba tranquilo con lo del mechoneo, porque en la Cato eran “mamones”. Carteles con una lápida y el nombre de Phillipe adornan mi facultad, a la espera de la venganza mechona después de aquello). El profe Villarroel se ríe, nos desea suerte… y se larga. Entran los mechoneadotes, alboroto, luces apagadas y chillidos y risas histéricos en el auditorio. Me saco mis chalitas en espera de lo que viene. Los mechones mantenemos la dignidad. Nos lanzamos calmas tallas, permanecemos en nuestros asientos. Para reírnos de nuestros futuros verdugos, hacemos la ola sentados en nuestras butacas.
La cosa se demora, problemas técnicos del video introductorio (que se veía amable). Después de todo, son eminentemente simpáticos. Y empiezan a llamar gente. El número 4 (evidente). Uno que venía de la U del Desarrollo. Empieza a salir gente. Juan – Ignacio Reculé. ¿¿¡¡Juan – Ignacio Reculé!!??. Claro, era que no… con ese apellido TAN llamativo. Una linda mechonera me saca la polera. Se acerca hacia mí la harina… Y entra el profe de Traumatología.
My god, y yo que creí haber hecho el magíster en profes molestos en el colegio. Never seen a face like that. O sea, se le salía todo el sistema óseo de lo emputecido que estaba. Claro, como buen profe (condición divina, váyanse enterando), le había dado por tomar su prueba ahí y ahora. Funó el mechoneo, y vuestro humilde redactor se salvó por un pelo. Y claro, Phillipe, el plato fuerte, fue el primero en aprovechar el desorden y largarse… a rezar y agradecer, supongo.
That’s it. Luego mucho taca taca, mucho, mucho.
Planificar la ida a la playa. Porque sí, el jueves nos vamos todos los mechones a el Tabo. Oh sí. Playa alcohol y ABC1. It’s coming.
Broche de oro del día: Me falló mi Transantiago, Bam – bam, compadre. Venían llenísimas y cada mil minutos, mis Troncales (*cof*) 501. Así que me subí apretadísimo a la masa humana de la segunda que pasó. Mal. Pero al final le metí conversa al chófer, y no estuvo tan fome el interminable viaje sin fin. Y obvio, la venganza contra el sistema; porque me di el gusto de hacerme el weón y que mi tarjetita no hiciera bip! ni saliera del bolsillo.