Ya les he explicado que soy un semidiós. Varias veces.

Seguro que han oído en estos días de la pequeña Lakshmi Tatma. Según las fotos y los artículos, la pequeña es un dulce de lo más simpático y armonioso. Una niña adorable, con lo que se llama un gemelo isquiófago o parásito.

La dividieron hace unos días, exitosamente. Hubo que separar las
columnas vertebrales (eran continuas), usar el riñón del gemelo,
reconstruir la pelvis (con tejido de la gemela). Todo salió bien,
después de 27 horas continuas de operación.

No he encontrado la fecha en ningún medio confiable, pero los medios aseguran que la niña nació el tercer día de la festividad de Diwali, exactamente aquél en que se venera a Lakshmi, Diosa del Amor, Belleza y Prosperidad, que mantiene la Armonía, Felicidad y Completitud del Universo. Es la consorte del dios Vishnú, deidad protectora de la creación, pero es al mismo tiempo la manifestación femenina de este mismo dios. Por supuesto, los aldeanos de su población, pobrísima, la veneraron como un regalo del cielo. La festividad se rige por el calendario indio tradicional, que no calza con el gregoriano, por lo que las fechas varían año a año. El 2005, cayó en día 1º de Noviembre.

Cumplí 17 años ese día. Saquen conclusiones.

Me alegro por el humano que hay en su alma, que ahora podrá caminar y llevar una vida marcada por la libertad, condición que la hace ser radicalmente alejada de un dios; será constructora de su propio destino.

Pero también flota un suave viento frío que habla de la soledad que está de vuelta acá, entre los reencarnados que aún no sabemos que hacer con la misión.