Don Moncho nos explicaba que desde el tiempo primitivo el hombre se ha arogado la potencia de construir y habitar en el espacio-situación pero que es una apuesta muerta mientras no haya una con-probación empírica/conceptual que saque del área misteriosa de lo factual y lleve al plano de lo cognoscido a dicha condición. Nos explicaba que mientras un área permaneciese des-construida y des-habitada, se constituía en un no-espacio del cual podía corroborarse una existencia perpetrable por ausencia: demostrábase así ab-negatio la entonces válida propuesta constructora-habitadora, en defini
tiva, posesora, del ente h
umano. Don Moncho le daba permiso a la ciudad.
4 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados



y el ascensor caía y caía!!!! ahhh!!!!
me aburre cuando escribis tan cuRto formal :(
y Hans...què es de Hans...?
¿Y esto ya murió? :(