Cuando éramos (más) chicos
un amigo me contó que Kurt Cobain decía que la vida se acaba, o que debiera acabar a los 27. Y yo pensaba que era una soberana huevada dicha por un jovencito pretencioso. Ahora creo que me cayó la teja. En algún momento nos prometimos - que tentación poner "nos prometieron", pero también, qué inexacto - que más adelante íbamos a ser dueños de nuestra vida, que le íbamos a tomar las riendas y la llevaríamos en la dirección que quisiéramos, que tendríamos un mundo y un plan y un horizonte y unos sueños que serían nuestros, nada más que nuestros y para los que podríamos dedicar todo.

Íbamos a estar on our own.

Qué burdamente nos mentimos. Y cuando te das cuenta de eso, entiendo que es mejor no seguir.