En la Enfermedad de Niemann Pick tipo C (NPC), falla el tráfico endocítico de lípidos, generándose un exceso de cuerpos multilaminares (o gránulos cebra, como libremente los bauticé) de diferentes tipos de lípidos. O sea, la célula se llena de grasas y no puede digerirlas. Los lípidos son neurotóxicos. Eso no tengo problema en saberlo, pero de ahí a que la profe me ponga esto:


Existe una distancia que me hizo parar, y cerrar los ojos. Pensar en los padres, que ven a su hijo deshacerse lentamente porque algo en ellos no iba bien. Pensar en él que empieza a moverse, a razonar, a ser más lento que sus amigos, y alcanza a darse cuenta que él no sólo es “diferente”. Pensar en él que sonríe a los diez años, pero no estoy seguro si sonríe él o una neurona hiperlipidificada descontrolada. No está bien, no está bien, y no me había pasado hasta ahora.
No quiero sentir esto. Yo podía ver las fotos de intervenciones a ultratajo comiendo cabritas, y tirar tallas mientras le encontraba los nervios a los cadáveres. Yo sé que los lípidos son neurotóxicos. Pero entonces
¿Quiero dejar de sentir esto? ¿Quiero ver, saber en él un individuo NPC positivo, desde atrás de mi bata? ¿O seguir viendo un niño, destruido, unos padres, destruidos, unos sueños, destruidos? ¿Qué quiero ver? No quiero maquinificarme. Pero si no lo hago, quizá resulta que no me la puedo.






